
EUWE, Machgielis (Max), 1901- 1981. Holandés. El doctor Euwe, trece veces campeón de Holanda, se convirtió en 1935 en el quinto campeón del mundo al derrotar a Alekhine. Perdió su título contra el propio Alekhine en 1937. Es importante su influencia como pedagogo y autor. Auténtico aficionado, incluso en la cima de su gloria ejercía como profesor de matemáticas. Fue presidente de la FIDE de 1970 a 1978.
Su carrera. Euwe aprendió el juego a los cuatro años, pero no participó en sus primeros grandes torneos hasta que tenía cerca de veinte. En 1921 empató un encuentro con el gran maestro Maroczy, y, en 1926, perdió por un punto en un encuentro de entrenamiento contra Alekhine, que llegó a campeón del mundo pocos meses más tarde. Adquirió experiencia en los encuentros midiéndose con los mejores jugadores. En 1928, perdió contra el gran maestro alemán Bogoljubow, y en 1931, contra el ex campeón del mundo Capablanca. Empató un encuentro con el gran maestro checoslovaco Flohr, en 1932. En 1928 conquistó el torneo de La Haya, considerado como un Campeonato del mundo de aficionados. Ganó el torneo de Hastings por dos veces: en 1930-1931, por delante del ex campeón del mundo, Capablanca, y en 1934-1935, por delante de Capablanca y del futuro campeón del mundo, Botvinník. En 1935 vivió el acontecimiento más importante de su carrera: el encuentro de Campeonato del mundo contra el poseedor del título, Alekhine, en Holanda.

El match se realizó con una impronta itinerante, ya que las partidas tuvieron lugar en trece ciudades de los Países Bajos. Un Alekhine excesivamente confiado, desdeñoso del poderío ajedrecístico de su rival y bajo los efectos de su adicción al alcohol, fue sorprendido por la resistencia que el joven Euwe le opuso desde el primer momento y, ante el asombro del mundo ajedrecístico todo, no pudo evitar que al cabo de las 30 partidas pactadas el holandés se alzara con un merecido y sorprendente triunfo.

Su reinado resultaría corto, pues, al contrario que sus predecesores, Euwe tuvo la deportividad de aceptar el encuentro de revancha, ganado por Alekhine en 1937. No fue este, ni mucho menos, el fin de la carrera deportiva de Euwe, quien se mantuvo jugando en los primeros planos del ajedrez mundial varios años más.
Durante la Segunda Guerra Mundial se negó (al contrario de Alekhine y otros) a participar en competencias auspiciadas por el Tercer Reich en la Europa ocupada.
Finalizado el conflicto bélico, Euwe volvió a los tableros, ganando en gran forma en Londres 1946 y alcanzando durante el mismo año el segundo lugar, detrás de Botvinnik, en Groningen.
Su estrella ajedrecística comenzó a declinar poco después, dado que en el Torneo de La Haya-Moscú de 1948, organizado para designar un nuevo Campeón del Mundo tras el fallecimiento de Alekhine, defeccionó, ocupando el último lugar, muy alejado del resto de los participantes y con solamente 4 puntos en 20 partidas.
El famoso Torneo de Zurich 1953 marcó el final de la carrera ajedrecística de alta competencia de Max Euwe, ya por ese entonces un veterano gladiador del tablero. La actuación que le cupo en el certamen fue discreta, pero jugó en el mismo dos de las mejores partidas de su vida: con la vitalidad y fuerza de sus años de esplendor, derrotó a Geller y a Najdorf en sendas brillantes producciones.
El pedagogo. Euwe fue un jugador completo y un autor de libros sobre el juego que serían útiles para gran número de aficionados con deseo de progresar. Como pedagogo, en alguna medida fue el sucesor de Siegbert Tarrasch. Como primer teórico moderno de las aperturas, incluso antes que la escuela soviética, escribió una serie de artículos sobre este tema que son el antecedente de las actuales enciclopedias de ajedrez. También escribió una serie sobre los finales, y otra sobre el medio juego (terreno a menudo descuidado por la literatura ajedrecística) en colaboración con Kramer. Desarrolló las principales tácticas en Posición y Combinación y los principios estratégicos del medio juego en uno de sus libros más conocidos, Juicio y Plan, en el que principalmente explica las estructuras de peones y la manera en que hay que jugarlos, siguiendo un esquema elaborado con su amigo, Kmoch, autor de un célebre libro sobre El arte de jugar los peones.
El dirigente. Una vez acabada su carrera de jugador, Euwe ocupó la presidencia de la FIDE de 1970 a 1978. Impuso su independencia frente a la presión que ejercía la URSS. El campeón del mundo, Botvínnik, patriarca del ajedrez soviético, declaró púdicamente en sus libros que no compartía los puntos de vista de Max Euwe sobre la política de la FIDE.

Más explícitos, los archivos de la KGB revelan que las autoridades soviéticas reprochan a Euwe y a la Federación holandesa el apoyar y dar asilo en los Países Bajos a jugadores disidentes como Sosonko y Korchnoi. Euwe tuvo que hacer frente también a las presiones conjuntas de los países comunistas y árabes al organizar las Olimpiadas de 1976 en Israel, en Haifa.
En esa ocasión, aparecieron en los documentos soviéticos mezquinas acusaciones acerca de su avanzada edad (setenta y cinco años).